Una de las primeras medidas que Rajoy quiere poner en marcha desde el Gobierno es reconducir el despropósito autonómico en términos financieros. A tal fin se ha propuesto eliminar “duplicidades y triplicidades” administrativas.
Se nos dice que es malo que haya dos o tres administraciones entendiendo del mismo asunto, pero al mismo tiempo se defiende el disparate mayúsculo de que existan, no dos ni tres, sino diecisiete administraciones públicas gestionando asuntos comunes como la educación y la sanidad, que precisamente deberían ser competencia del Gobierno central para preservar el imperativo constitucional de la igualdad de todos los españoles.
¿Cómo se entiende esto? Pues naturalmente por la necesidad de mantener en su puesto a los varios miles de altos cargos que la casta mantiene en los mandarinatos territoriales. Esa, y no otra, es la clave de la septuodecuplicidad o diecisietecidad, que diría un político. Que no nos vengan con cuentos.
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domingo 4 de diciembre de 2011
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