El pasado 14 de abril, cuando EL MUNDO reveló que el director del Centro Nacional de Inteligencia cazaba, pescaba y reformaba su casa con dinero público, la ministra de Defensa, Carme Chacón, llamó a su despacho a Alberto Saiz para que le diera explicaciones sobre esos hechos.
Apenas unos días más tarde, entre el 20 y el 21 de ese mismo mes, la ministra tenía sobre su mesa una carta-denuncia de unos directivos del Centro en la que explicaban y pormenorizaban el grado de "corrupción" al que había llegado su director.
Esa misiva llegó hasta Chacón gracias a la diligencia de Elena Sánchez, secretaria general del Centro Nacional de Inteligencia, que fue la receptora de la carta y a quien en principio iba dirigida. Cuando la leyó, Saiz había sido renovado pese a su desaprobación.
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sábado 4 de julio de 2009
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